CÓDIGO DEONTOLÓGICO DEL ILUSTRE COLEGIO OFICIAL DE VETERINARIOS DE VALLADOLID

CÓDIGO DEONTOLÓGICO

PREAMBULO

Dando cumplimiento a la Ley 2/1974, de 13 de abril, de Colegios Profesionales, con las modificaciones introducidas por las Leyes 74/1978, de 26 de diciembre, y la 7/1997, de 14 de abril, y por el Real Decreto 6/2000, de 23 de junio, en su artículo 5, que establece las funciones que corresponde ejercer a los Colegios Profesionales, y entre ellas, entendidas siempre dentro de su ámbito territorial y competencial, sobresalen las de ordenar la actividad profesional de los colegiados velando por la ética y la dignidad profesional y por el respeto debido a los particulares y ejercer la facultad disciplinaria en el orden profesional y colegial; adoptar las medidas conducentes a evitar el intrusismo profesional; y cumplir y hacer cumplir a los colegiados las Leyes generales y especiales y los Estatutos profesionales y los Reglamentos de Régimen Interior, así como las normas y decisiones adoptadas por los Órganos Colegiales, en materia de su competencia.

La Ley 8/1997, de 8 de julio, de Colegios Profesionales de Castilla y León, por otra parte, establece en su Capítulo II sobre las Funciones y Normas de Organización, en el artículo 20 la Elaboración de las normas deontológicas comunes a la profesión por parte del Consejo Autonómico de Colegios Profesionales. Del mismo modo, el Real Decreto 1840/2000 de 10 de noviembre en su artículo 57 apartado 2, dice que en cada Colegio existirá una Comisión Deontológico que asesorará e informará a la Junta de Gobierno en los expedientes disciplinarios que se incoen a los colegiados.

Teniendo como base todo este elenco de previsiones legales se redactó por la Secretaría, por mandato directo de la Junta de Gobierno, el Código Deontológico que posteriormente será aprobado por la Asamblea General de colegiados. Los principios básicos que guiaron los trabajos de elaboración del Código están recogidos en las normas aludidas anteriormente, siempre teniendo presente que dicho Código se elabora para que tenga vigencia exclusivamente en el ámbito territorial del Colegio y que se trata de funciones que el Colegio sí puede ejercer en el ámbito de su competencia. Dichos principios se pueden formular en los que a continuación se expresan.

El desarrollo de la ordenación de la actividad profesional de los colegiados, es decir, poner en orden, concierto y buena disposición, lo que lleva consigo mandar y prevenir que se haga una cosa, en definitiva dar órdenes y poder introducir reglas y exigencias relativas a la actividad profesional de los veterinarios colegiados. Y esta ordenación de la actividad profesional ha de hacerse velando por la ética y la dignidad profesional, contemplando ambas necesariamente bajo la óptica de la seriedad profesional y en el constante perfeccionamiento de las actividades que han de afectar a los usuarios. Junto a garantizar unos deberes y unos conocimientos técnicos es preciso asegurar unas normas de comportamiento que afirmen la confianza, la credibilidad, la tónica de respeto y la seguridad de que se va a actuar correctamente.

Se ha pensado seriamente en esta ordenación de la actividad profesional y se ha tenido siempre en cuenta la incidencia que se va a producir sobre los ciudadanos destinatarios de los servicios profesionales y, en definitiva, en las repercusiones sociales que el ejercicio de la profesión va a generar. Por lo que en el ejercicio de esta actividad profesional se ha de velar, además y por ello mismo, por el respeto debido a los derechos de los particulares, Y ello es así porque el Colegio asume junto a la defensa de sus profesionales colegiados otros fines de interés público, entre los que se encuentra en un lugar relevante la defensa de los derechos de los ciudadanos, potenciales destinatarios de los servicios profesionales. Es decir, la defensa de los consumidores. El Colegio no sólo está para defender a los profesionales sino y más importante, para la defensa de la profesión. Y en esta defensa de la profesión puede suceder que, en circunstancias excepcionales, el Colegio pueda y deba defender al particular frente al profesional colegiado y no al contrario. Esta defensa del consumidor se va a realizar en fase informativa, de facilitación de opciones, una vez prestado el servicio, con ocasión de situaciones de descontento con el profesional, quejas, etc.

Otros principios de enorme importancia que se han incorporado expresamente al Código son la defensa del medio ambiente y la protección de la salud pública, como deberes de la profesión Veterinaria en su vertiente de servicio a la sociedad.

A modo de corolario de estas funciones enunciadas, la ordenación de la profesión, la defensa de la ética y la dignidad profesional, el respeto al medio ambiente, así como el respeto a los derechos de los ciudadanos y la defensa de los consumidores, se encuentra la posibilidad del ejercicio de la facultad disciplinaria por parte del Colegio con imposición de una sanción disciplinaria a los colegiados incumplidores de sus obligaciones profesionales o colegiales. Es conveniente y necesario que exista una facultad disciplinaria garantista del adecuado ejercicio profesional y esta facultad ha de recaer en le Colegio, sin descartar, por supuesto, la intervención de la jurisdicción penal en aquellos casos que por su gravedad sea necesaria.

Se ha pensado en la redacción del Código en la eficacia en el ejercicio de la profesión, en los conocimientos científicos y técnicos, en el secreto profesional como deber fundamental de la profesión, en el compromiso que los veterinarios adquieren con los animales que les lleva al deber de denuncia de los malos tratos, al acomodo del ejercicio de la profesión Veterinaria con las Leyes de Defensa de la Competencia, Competencia desleal y General de Publicidad, así mismo en la lucha contra el intrusismo profesional, en la erradicación del ejercicio sin título habilitante.

TITULO I

Principios Generales

Artículo 1

La deontología veterinaria es el conjunto de los principios y reglas éticas que deben inspirar y guiar la conducta profesional del veterinario.

Los deberes que impone este Código obligan a todos los veterinarios en el ejercicio de su profesión, cualquiera que sea la modalidad en la que la ejerzan, función o cargo que desempeñen.

Artículo 2

El incumplimiento de las normas de este Código Deontológico constituye falta disciplinaria de las contempladas en los Estatutos del I.C. O. V. de Valladolid.

Artículo 3

El I.C.O.V. de Valladolid asume, como uno de sus objetivos primordiales, la promoción, desarrollo y constante actualización de las normas deontológicas profesionales, ocupándose de la difusión de los preceptos de este Código, y obligándose a velar por su cumplimiento.

Artículo 4

El veterinario adquiere un deber profesional fundamental con la sociedad a la que sirve, del que debe ser consciente y consecuentemente responsable. Está obligado a procurar la mayor eficacia en el ejercicio de su profesión y un rendimiento óptimo de los medios que la sociedad pone a su disposición; estando obligado a denunciar las deficiencias de estos medios, en tanto las mismas puedan afectar al correcto ejercicio profesional o afecten de forma directa o indirecta a la salud humana, animal y al equilibrio medioambiental.

Artículo 5

1.- El ejercicio de la profesión veterinaria está basado en el conocimiento científico, cuyo mantenimiento y actualización es un deber deontológico individual del veterinario, y un compromiso ético del I.C.O.V. de Valladolid por sí derivado del ejercicio de sus potestades legales y estatutarias o por encomienda de las Administraciones Públicas competentes.

2.- El veterinario acomodará el ejercicio de su actividad profesional a lo regulado en las Leyes sobre Defensa de la Competencia, Competencia Desleal y General de Publicidad.

3.- Excepto en situación de urgencia, el veterinario debe abstenerse de actuaciones que sobrepasen su capacidad. En tal caso, propondrá que se recurra a otro compañero especialista en la materia.

Artículo 6

1.- El veterinario está obligado a guardar el secreto profesional, que constituye un deber fundamental de la profesión. La obligación del secreto profesional comprende cuantas informaciones confidenciales lleguen a su conocimiento por razón de cualquiera de las modalidades de su actuación profesional, en el marco de la legislación vigente.

2.- La obligación del secreto profesional se extiende a cuantos asuntos conozca el veterinario por trabajar en colaboración o como ayudante de otros veterinarios y deberá exigirse, asimismo, a cuantos empleados trabajen en el centro con independencia de la forma de su relación laboral.

Artículo 7

El veterinario tiene el deber moral de advertir a los propietarios que maltraten a sus animales que cesen en su actitud, y el de denunciar las conductas inhumanas o penadas por la normativa vigente sobre protección animal de las que tenga conocimiento.

Artículo 8

El veterinario no encubrirá a quienes sin poseer el título de veterinario ejerzan la profesión.

TITULO II

Funciones de los Veterinario

Artículo 9

La profesión Veterinaria está al servicio de la sociedad. Son deberes primordiales del veterinario los siguientes:

1.- La conservación y defensa del medio ambiente

2.- La promoción y la prevención de la salud pública.

3.- La protección de la salud y del bienestar animal

4.- La conservación y mejora de los recursos ganaderos.

Artículo 10

La profesión Veterinaria puede ejercerse de las siguientes formas:

1.- Como funcionario público al servicio de cualquiera de las Administraciones Públicas.

2.- Como contratado laboral, fijo o temporal, en las distintas Administraciones o entidades públicas y empresas privadas con explotación, industria o negocio relacionado con la veterinaria.

3.- Ejercicio libre de la profesión, que comprenderá cualquier actividad o trabajo que no se encuentre incluido en los apartados anteriores.

TITULO III

Obligaciones del veterinario en relación con el Colegio

Artículo 11

1.- El veterinario está obligado a cumplir los Estatutos del I.C.O.V de Valladolid., así como los acuerdos, disposiciones y decisiones emanadas de la Asamblea General de Colegiados y de la Junta de Gobierno.

2.- Asimismo está obligado a cumplir cuantos acuerdos, disposiciones y decisiones adopte el Colegio en cuanto desarrolle las funciones atribuidas legalmente a los Consejos Autonómicos de Colegios.

Artículo 12

1.- El veterinario, cualquiera que sea su situación profesional y con independencia del cargo que ocupe, tiene el deber de atender con la máxima diligencia las comunicaciones y citaciones, y en general cualquier llamamiento, emanados de los órganos de gobierno del Colegio o de sus miembros en el ejercicio de sus funciones.

2.- El veterinario está obligado a prestar a la Junta de Gobierno la colaboración que le sea requerida.

Artículo 13

1.- El veterinario está obligado a contribuir a las cargas colegiales. Estar al corriente de pago de las cuotas, ordinarias y extraordinarias, y soportar todas las contribuciones económicas de carácter corporativo a que la profesión se halle sometida, levantando las cargas comunes en el tiempo y en la forma que legal o reglamentariamente se determine, cualquiera que sea su naturaleza.

2.- Se considera carga corporativa todas las impuestas por el Colegio cualquiera que sea su clase., así como las cuotas del Fondo de Previsión Veterinaria del Consejo General de Colegios Veterinarios de España.

Artículo 14

1.- El veterinario está obligado a denunciar al Colegio todo acto de intrusismo que llegue a su conocimiento, así como los casos de ejercicio ilegal, tanto por no ser colegiado como por hallarse suspendido o inhabilitado el denunciado.

2.- El veterinario está obligado a denunciar al Colegio los agravios que surjan en el ejercicio profesional, o de los que tenga conocimiento que afecte a cualquier otro colegiado.

TITULO IV

Relaciones del veterinario con los clientes

Artículo 15

Se define como clientela la constituida por el conjunto de personas físicas o jurídicas que solicitan del veterinario cualquier actividad profesional para las que les faculta su titulación y como consecuencia abona los correspondientes honorarios.

Artículo 16

La relación del veterinario con el cliente tiene que basarse en la mutua confianza. El veterinario debe mostrar siempre ante su cliente una actitud correcta y profesional.

Artículo 17

1.- El veterinario tiene el deber de responder a toda llamada que se le dirija para dar cuidado a un animal enfermo o aplicar tratamiento preventivo, teniendo en cuenta las reglas deontológicas y salvo las siguientes excepciones:

2.- Que haya recibido injurias graves del requirente.

3.- Que el requirente sea notoriamente moroso.

4.- Que conozca la existencia de intervención en curso de otro veterinario.

5.- Este deber de respuesta del veterinario se llevará al límite de sus posibilidades y conocimientos, pero sin que ello comporte un detrimento de sus derechos personales.

6.- El veterinario debe atender con la misma conciencia y solicitud a todos los clientes sin distinción por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

7.- En casos de urgencia el veterinario debe prestar auxilio a los animales, salvo que comporte peligro personal, riesgo físico o exista otra causa justificada.

Artículo 18

El veterinario debe informar al propietario del animal, en un lenguaje comprensible, del diagnóstico, pronóstico y opciones de tratamiento del padecimiento de su animal. Asimismo debe explicar claramente la posología y normas de administración de los fármacos que prescriba, así como el resto de las medidas terapéuticas.

El veterinario no debe exagerar la gravedad del diagnóstico y pronóstico, ni excederse en el número de visitas, consultas o procedimientos clínicos.

Cuando el propietario del animal manifieste al veterinario su decisión de llegar a un diagnóstico definitivo, y/o utilizar todos los recursos terapéuticos necesarios, el veterinario tiene el deber de utilizar todos los medios de diagnóstico y tratamiento que tenga a su alcance, y en el caso de no disponer de los mismos, indicar al cliente las posibilidades existentes para su realización.

El veterinario tiene el deber de solicitar el consentimiento al cliente antes de realizar actos clínicos que puedan suponer un riesgo para el animal, y debe suministrar al propietario toda la información necesaria antes de solicitar el consentimiento.

El veterinario debe solicitar la autorización por escrito del cliente antes de realizar la eutanasia y/o necropsia del animal.

En las situaciones de urgencia en las que corra peligro la vida del animal, y resultare imposible obtener el consentimiento del cliente, el veterinario podrá y deberá prestar los cuidados que le dicte su conciencia profesional.

Artículo 19

Cuando el veterinario acepte atender a un animal, se compromete a asegurarle la continuidad de sus servicios, que podrá suspender si llegara al convencimiento de que no existe hacia él la necesaria confianza. Advertirá entonces de ello al cliente y le transmitirá la información clínica oportuna.

Artículo 20

Si el cliente, debidamente informado, no accediera a someter a su animal a un examen o tratamiento que el veterinario considerase imprescindible, o si se exigiera del veterinario un procedimiento que éste por razones científicas o éticas juzgase inadecuado o inaceptable, el veterinario queda dispensado de su obligación de asistencia.

Artículo 21

El cliente tiene derecho a obtener un informe o certificado emitido por el veterinario, referente al estado de salud, enfermedad o sobre la asistencia prestada al animal. El contenido de dicho informe será veraz y detallado, y en él figurará el número de colegiado y el sello del veterinario que lo firma.

Artículo 22

El veterinario está obligado a informar al cliente de los posibles riesgos para su salud en el caso de que su animal padezca enfermedades transmisibles a la especie humana, y ha de primar y velar siempre por la salud pública

Artículo 23

El acto veterinario quedará registrado en la correspondiente historia o ficha clínica, y el veterinario debe conservar los protocolos clínicos y los elementos materiales de diagnóstico, durante un plazo mínimo de un año desde la última anotación en la historia clínica del paciente.

Artículo 24

Las historias clínicas se redactan y conservan para facilitar la asistencia del paciente. Se prohíbe cualquier otra finalidad a no ser que cumplan las reglas del secreto médico y se cuente con la autorización del veterinario y del cliente, en caso de utilizar sus datos personales.

Artículo 25

A solicitud del cliente el veterinario está obligado a facilitar a otro veterinario los datos necesarios para completar el diagnóstico, así como el examen de las pruebas practicadas.

El veterinario no puede proceder a la captación desleal de clientela.

TITULO IV

Relacion con el paciente

Artículo 26

No es ético prescribir tratamiento u otro procedimiento sin haber realizado un examen previo y directo del paciente.

Artículo 27

El veterinario nunca perjudicará intencionadamente al paciente ni le atenderá de manera negligente, y evitará cualquier demora injustificada en su asistencia.

Artículo 28

1.- En casos de enfermedad incurable y terminal y particularmente cuando la enfermedad comprometa seriamente la calidad de vida del animal, el veterinario deberá aconsejar al cliente la realización de una eutanasia humanitaria activa.

2.- En caso de negativa del cliente, debe limitarse a aliviar los dolores físicos del paciente, evitando emprender o continuar acciones terapéuticas sin esperanza, inútiles u obstinadas, sin que exista una esperanza razonable de utilidad para el animal, o le inflija sufrimientos adicionales.

Artículo 29

En caso de clínica de colectividades, aunque los imperativos económicos ligados a la producción puedan limitar las actuaciones y procedimientos diagnósticos y terapéuticos, el veterinario tiene el deber de proponer al cliente la realización de todos los procedimientos clínicos necesarios para el correcto diagnóstico y tratamiento de los animales.

TITULO VI

Calidad de la atencion veterinaria

Artículo 30

1.- Excepto en situaciones de urgencia, el veterinario debe abstenerse de actuaciones que sobrepasen su capacidad. En tal caso, propondrá que se recurra a otro compañero competente en la materia.

2.- El veterinario no recibirá compensación económica alguna por parte del veterinario consultado en la situación anterior.

Artículo 31

En tanto las llamadas medicinas alternativas no hayan conseguido dotarse de una base científica aceptable, los veterinarios que las apliquen están obligados a registrar objetivamente sus observaciones para hacer posible la evaluación de la eficacia de sus métodos.

Artículo 32

Serán inadmisibles y perseguibles las prácticas inspiradas en el charlatanerismo, las carentes de base científica o las que prometen a los propietarios de los animales curaciones imposibles, los procedimientos ilusorios o insuficientemente probados, la aplicación de tratamientos simulados, de remedios secretos o de intervenciones quirúrgicas ficticias.

Artículo 33

No es admisible el ejercicio de la clínica (realización de diagnóstico, instauración de tratamientos, etc.) a través de medios de difusión, incluido Internet que no permitan la exploración adecuada del paciente.

TITULO VI

Relación con otros veterinarios

Artículo 34

Los veterinarios guardarán las obligaciones que se deriven del espíritu de hermandad que entre ellos debe existir, evitando competencias ilícitas y cumpliendo los deberes corporativos.

Artículo 35

Los veterinarios deben tratarse entre sí con la debida deferencia, respeto y lealtad, sea cual fuere la relación jerárquica que exista entre ellos. Tienen la obligación de defender al colega que es objeto de ataques o denuncias injustas y compartir sin ninguna reserva sus conocimientos científicos.

Artículo 36

Las discrepancias que puedan surgir sobre cuestiones científicas, profesionales o deontológicas serán resueltas directamente en privado, y cuando no exista posibilidad de acuerdo, a través del Colegio Oficial, que tendrá una misión de arbitraje en estos conflictos.

Artículo 37

Los veterinarios se abstendrán de criticar despreciativamente las actuaciones profesionales de sus colegas. Hacerlo en presencia del cliente o de terceros es una circunstancia agravante.

Artículo 38

Los veterinarios deberán comunicar al Colegio de forma objetiva y con la debida discreción las conductas incorrectas, irresponsables e indignas de otros profesionales de las que tengan conocimiento. No supone faltar al deber de confraternidad el que un veterinario comunique a su Colegio, de forma objetiva y con la debida discreción, las infracciones al código deontológico y de competencia profesional de sus colegas.

Artículo 39

Ningún veterinario se inmiscuirá en las actuaciones que preste otro veterinario a un paciente, salvo en casos de urgencia, cuando se esté vulnerando la Ley de Protección Animal o alguno de los preceptos del presente Código Deontológico, o a petición del propietario del animal.

Artículo 40

Ningún veterinario modificará el tratamiento prescrito por otro veterinario, excepto cuando convenga al paciente, y en su caso lo explicará científicamente.

Artículo 41

El veterinario que recibe un caso clínico referido atenderá al paciente únicamente en relación a los servicios solicitados por el veterinario remitente.

TITULO VII

Asociaciones de veterinarios. Ejercicio veterinario en común

Artículo 42

El ejercicio veterinario en común podrá llevarse a cabo a través de las siguientes modalidades:

1.- Como veterinario asociado a otro u otros veterinarios.

2.- Como veterinario ayudante contratado.

Artículo 43

La contratación de un veterinario ayudante implica que el veterinario titular es conocedor de las aptitudes profesionales del contratado y las considera adecuadas y suficientes para el ejercicio profesional.

Artículo 44

1.- La admisión de un alumno en el marco de un convenio de prácticas implica que el veterinario titular se compromete a tutelar las actuaciones clínicas del mismo y asume la completa responsabilidad de las mismas.

2.- El veterinario titular es el responsable de la atención que reciban los pacientes de la clínica, con independencia de la persona que realice las pertinentes y concretas actuaciones.

3.- En aquellos establecimientos veterinarios en los que el personal no veterinario desarrolle algún tipo de actividad relacionada con el cuidado de los animales (peluqueros, auxiliares de clínica, etc.), el veterinario titular es el responsable subsidiario de los actos de este personal, sin perjuicio de las responsabilidades civiles en las que dicho personal haya podido incurrir.

Artículo 45

1.- El ejercicio de la clínica veterinaria en equipo no dará lugar a excesos de actos profesionales, ni excusará actuaciones innecesarias.

2.- La responsabilidad individual del veterinario por actuaciones profesionales no desaparece ni se extingue por el hecho de actuar en equipo, sin perjuicio de las posibles responsabilidades subsidiarias.

Artículo 46

El trabajo en equipo no impedirá que el cliente conozca cuál es el veterinario que asume la responsabilidad de la atención de su animal.

Artículo 47

En los trabajos en equipo podrá existir un director que coordinará las actuaciones de los distintos componentes, pero tal condición no podrá constituirse en instrumento de dominio o exaltación personal. El veterinario que ostenta la condición de director del grupo tiene como deber el de propiciar y mantener la existencia de un ambiente de exigencia ética y de tolerancia para la diversidad de opiniones profesionales.

TITULO IX

De la publicidad

Artículo 48

1.- La publicidad de los veterinarios representará en cualquier caso una información objetiva, veraz y digna, tanto en su contenido como en el medio utilizado, de modo que no levante falsas esperanzas ni propague conceptos infundados, y será siempre respetuosa con las normas deontológicas de la profesión.

2.- Los veterinarios no deben hacer publicidad engañosa ni desleal con relación a los servicios que ofrece, y deben evitar en todo momento la publicidad ambigua, imprecisa o claramente falsa.

3.- No es ética la publicidad que produzca denigración, menosprecio o descrédito directo o indirecto de la capacidad profesional, los conocimientos, los servicios o las cualificaciones de otros veterinarios.

Artículo 49

1.- Las menciones que figuren en las placas de las puertas de las clínicas, en los membretes de cartas o recetas y en los anuncios de prensa serán discretas y veraces en sus formas y contenido.

2.- En la información publicitaria no se podrá:

- Usar emblemas o símbolos colegiales o corporativos, cuyo uso queda exclusivamente reservado a la publicidad institucional.

- Expresar contenidos persuasivos, ideológicos o de autoalabanza.

- Expresar contenidos comparativos ni de servicios que no se presten en el centro.

- Hacer referencia a la retribución de los servicios profesionales.

- Expresar datos erróneos o engañosos.

- Prometer resultados o inducir a creer que se producirán.

La Comisión Deontológica del Colegio podrá ser consultada sobre lo expuesto en el punto 2 anterior, cuando el veterinario tenga dudas sobre su publicidad.

Artículo 50

En las clínicas y establecimientos veterinarios deberá figurar como información al público lo siguiente:

- Identificaci ón del (los) veterinario(s).

- Nº de colegiado del (los) veterinario(s).

- Titulación que posean.

- Horarios de consulta.

Artículo 51

Nunca podrá hacer mención en la publicidad de un título académico o profesional que no se posea. Sólo se podrá mencionar el título académico oficial autorizado y reconocido por la normativa vigente, incluidas las Directivas de la UE.

Artículo 52

Los veterinarios que participen en campañas sanitarias, en publicaciones generales, en emisiones radiofónicas o televisivas destinadas a la información o divulgación sanitaria, observarán las reglas de dignidad, objetividad y discreción propias de la profesión veterinaria.

Artículo 53

Los veterinarios no podrán ofrecer servicios profesionales, ni descuentos sobre las retribuciones de los mismos, como premios de concursos o promociones de cualquier naturaleza.

TITULO X

De los honorarios profesionales

Artículo 54

El veterinario, en el ejercicio clínico de la profesión, tiene el derecho a ser remunerado de acuerdo con la importancia de su intervención profesional o servicio prestado. El veterinario no condicionará el cobro de sus honorarios a la eficacia de su actuación profesional.

Artículo 55

Los honorarios veterinarios serán dignos pero no abusivos y tendrán como referencia los que como honorarios orientativos haya establecido el Colegio Oficial de Veterinarios de Valladolid.

Artículo 56

El veterinario no podrá recibir comisiones por sus prescripciones ni aceptar o exigir retribución de intermediarios.

Artículo 57

1.- El veterinario está obligado a informar al propietario del animal de sus honorarios antes de realizar los actos clínicos, de serle solicitados.

2.- No se podrán percibir remuneraciones por actos clínicos no realizados, ni por los que no se requieran en las circunstancias del paciente.

Artículo 58

El veterinario podrá optar por prestar servicios profesionales con carácter gratuito en los siguientes casos:

a) Cuando el cliente se encuentre en verdadera indigencia.

b) Cuando se trate de clientes que sean a su vez veterinarios.

c) Cuando se trate de la propia familia o mantenga directa relación de amistad.

Artículo 59

Las reclamaciones y litigios sobre honorarios se someterán a arbitraje del Colegio Oficial de Veterinarios de Valladolid.

TITULO XI

De las certificaciones y documentos

Artículo 60

La edición de los documentos oficiales estará sometida a la forma y a las reglas emanadas de las Administraciones Públicas y del Colegio de Veterinarios de Valladolid.

Artículo 61

Los veterinarios se abstendrán de certificar sobre asuntos que queden fuera del alcance de sus conocimientos profesionales o que no puedan comprobar personalmente y a ciencia cierta.

Artículo 62

Todo certificado, informe o documento análogo debe ser autentificado con el nombre, dos apellidos, firma y número de colegiado, y deberá llevar el visado del Colegio cuando haya de tener carácter oficial.

Artículo 63

La falsedad o inexactitud en los certificados o documentos que extiendan o redacten los veterinarios en el ejercicio de su profesión, se sancionará de acuerdo con lo establecido en los Estatutos del Colegio de Veterinarios de Valladolid, sin perjuicio de las responsabilidades civiles y penales en que puedan incurrir, que se exigirán, en su caso, en la vía jurisdiccional correspondiente.

TITULO XII

De las incompatibilidades

Artículo 64

Los veterinarios que ejerzan su profesión en el ámbito de las Administraciones Públicas y demás Organismos e Instituciones oficiales, estarán sometidos al régimen de incompatibilidades establecidas en la legislación aplicable.

Artículo 65

Es incompatible el ejercicio de la profesión en empresas privadas con el desempeño de cargos en la Administración Pública cuando, por causa de la competencia material, la inspección y el control de esas empresas recaiga en dicha Administración.

Artículo 66

Los veterinarios deberán abstenerse de actuar como peritos o asesores en actuaciones en las que tengan relación profesional o personal, o concurran propios intereses, bien sea con entidades públicas, empresas privadas o personas físicas implicadas en dichas actuaciones.

Artículo 67

Los veterinarios no podrán beneficiarse de un puesto de trabajo en cualquiera de las distintas Administraciones Públicas o de un cargo político para obtener ventajas profesionales respecto de la clientela o de otros profesionales.

Artículo 68

Queda prohibido el ejercicio clínico de la veterinaria en lugares públicos e instalaciones oficiales, salvo las que se lleven a cabo en Instituciones con fines docentes, y otros supuestos previamente autorizados por la Administración Pública competente.

TITULO XIII

De la investigación

Artículo 69

El avance en la ciencia Veterinaria está fundado en la investigación y por ello no puede prescindir, en muchos casos, de una experimentación con animales vivos, siendo el bienestar de éstos prioritario para el investigador.

El sufrimiento de los animales utilizados en la experimentación deberá ser el mínimo posible y, en cualquier caso, no será superior a la importancia de los objetivos que se pretenden alcanzar con la investigación.

Artículo 70

1.- Los protocolos de investigación con animales vivos deberán ser aprobados y supervisados por los comités que en los centros de investigación, sean públicos o privados, tengan instituidos, y en ningún caso podrán vulnerar la Ley de Protección Animal.

2.-La investigación con animales vivos debe basarse en las normas científicas comúnmente aceptadas y en aquellas otras que deriven de la evolución científica positiva, requiriendo un conocimiento profundo de la bibliografía pertinente.

Artículo 71

El veterinario está obligado a mantener una clara distinción entre los procedimientos en fase de ensayo y los que ya han sido aceptados como válidos por la Ciencia Veterinaria y practicados en el ejercicio de la veterinaria clínica.

El ensayo clínico de nuevos procedimientos no deberá privar al paciente de recibir un tratamiento aceptado como válido. Cuando se pretenda aplicar un tratamiento en fase de ensayo se deberá requerir el consentimiento del propietario informándole previamente.

Artículo 72

El veterinario tiene el deber de comunicar a los medios de comunicación y de difusión profesional especializados, los descubrimientos que haya alcanzado o las conclusiones derivadas de sus estudios científicos. Antes de divulgarlos a los medios no especializados deberá someterlos al criterio de las autoridades científicas en la materia.

TITULO XIV

De las publicaciones

Artículo 73

El veterinario no publicará de forma prematura o sensacionalista procedimientos de eficacia no comprobada.

El veterinario no debe publicar informaciones sobre cuestiones en las que no es competente.

Artículo 74

1.- El veterinario no podrá publicar a su nombre los trabajos científicos en los que no haya participado, ni atribuirse su autoría exclusiva en los trabajos realizados por sus subordinados, o plagiar lo publicado por otro veterinario.

2.- El veterinario no publicará datos o informaciones de otros autores sin autorización de los mismos o sin citar su procedencia.

3.- En las publicaciones científicas no se incluirá como autor a quien no ha contribuido sustancialmente al diseño y realización del trabajo

Artículo 75

El veterinario no falsificará ni inventará datos, ni falseará estudios estadísticos que puedan modificar la interpretación científica del trabajo.

No es ético publicar repetidamente los mismos hallazgos.

Artículo 76

El análisis científico y estadístico de los datos contenidos en las historias y la presentación de algunos casos concretos pueden proporcionar informaciones muy valiosas, por lo que su publicación es autorizable desde el punto de vista deontológico, con tal de que se respete el derecho de los clientes a la intimidad.

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